domingo, junio 26, 2005


Algo de Galeano...

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
—¡Ayúdame a mirar!
Eduardo Galeano
"El Libro de los abrazos"
Ojalá la construcción de saberes entre todos nos ayude "a mirar" la inmensidad del conocimiento que nos está esperando...

1 comentario:

Alicia Villa dijo...

Es una frase maravillosa que resume, para muchas, lo pensamos acerca del sentido de educar
Alicia Villa